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28 Mayo 2010
Jugando en el equipo contrario
| Temas:Arquitectura
/Decisiones
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Es complicado empezar un texto en el que la idea principal a sugerir, en estos tiempos de crisis, es que algunos arquitectos no deberían seguir trabajando, trabajar al menos en la línea tradicional de la profesión, la del proyecto-edificación.
Este sin duda no va a ser uno de sus esos textos aleccionadores e incluso ñoñamente idealistas de lo que a mi juicio, debería ser un arquitecto, muy al contrario, jugando ahora en el equipo contrario y desde la base de la pirámide profesional dentro de una obra (muy a gusto y aprendiendo muchísimo por cierto) la forma para ser un verdadero profesional se ve mucho más claro.
Recién levantado una de estas mañanas a las 7:15, y de camino a mi puesto de trabajo como jefe de obra, las veces de encargado de obra, las veces de ayudante arquitecto, las veces de arquitecto ayudado… , pero siempre en un puesto de trabajo en el cual puedo ver el otro lado del espejo, me desayuno a través de twitter, una noticia en la que se explica que cada arquitecto ha visado 15 viviendas por año de media desde los años 1983 hasta el 2007, cayendo esa cifra, a partir de entonces, hasta 4 viviendas.
Reflexión automática haciendo “la cuenta la vieja”: en mis cuatro años, más o menos, de titulado, alguien ha hecho mis 15 viviendas un año, y 12 más durante los otros 3 años de caída, es decir 27 viviendas más que yo. Teniendo en cuenta que tengo muchos otros compañeros que por no hacer, ni siquiera se han colegiado, hay alguien que ha hecho muuuuchas viviendas. Y además, las ha hecho muyyyyyyy mal, visto lo visto en el panorama arquitectónico español.
Ya todos conocemos algunas anécdotas o leyendas urbanas, alguna que otra muy cercana a la realidad. Por ejemplo, aquella que cuenta del arquitecto que no va a la obra nunca, o incluso que no sabe dónde está; dirección de obra que cobra, por supuesto. La anécdota del arquitecto que envía al calculista, otro arquitecto, un proyecto dibujado por 3 de sus “colaboradores arquitectos”, uno dibujó la planta de aparcamientos, otro los locales y el tercero las viviendas, cada uno de los cuales colocó los pilares en posiciones diferentes, con la consiguiente irritación del calculista. También es muy conocida la anécdota del arquitecto que no resuelve nada en obra, sin que esté presente el aparejador; o la del arquitecto que plotea sus planos de instalaciones o de detalles constructivos en papel de estraza para que al llegar a manos del constructor éste pueda envolver directamente con él los bocadillos de la dura jornada de trabajo.
Las anécdotas y los estereotipos siempre tienen una base de realidad, por mucho que estén deformados al final, pero les aseguro que estas anécdotas están basadas en hechos “muy reales” que siempre tienen como protagonistas a arquitectos cuya profesionalidad y saber hacer dista mucho de lo deseable, tanto para con su relación con la constructora y lo que es aún más importante, para con el cliente.
Con todo esto lo que quiero decir es, simplemente, que hay arquitectos, y arquitectas, que no están preparados para construir, no saben, no están lo suficientemente formados, no investigan, no se preparan previamente a la dirección de obra, no se asesoran si es que lo necesitan, o lo que es peor, no tienen un criterio definido o la capacidad de tomar decisiones. No quiero decir que se tenga que ser catedrático de construcción para entrar en una obra cualquiera, pero sí que debemos ser conscientes de las responsabilidades que tenemos, que no debemos dejarlo todo a un cierto aire de incompleto o rutinario durante la redacción del proyecto, o de improvisación durante la dirección de obra.
Y lo que más me preocupa de todo ello, creo que esta forma de trabajar por parte de algunos de nuestros colegas redunda en el colectivo.
Y de aquellos lodos… estos barros.
Escrito por Alvaro / 28 Mayo 2010
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Comentarios
Pecando de soberbio por autoincluirme en todos los "otros", los que disfrutamos con los crusanes, solo puedo decir...
Amen.
Escrito por: Miguel Villegas / 29 Mayo 2010
Falta de respeto a la profesión? Falta de educación? Falta de formación?
De todo un poco, supongo...
Escrito por: Daniel Moyano / 29 Mayo 2010
lamentable, la mayorìa de veces se cae en la mediocridad, dònde hemos dejado los ideales?
Escrito por: Rosario / 31 Mayo 2010
Hola Álvaro, y entonces vuestro compañero Aparejador, arquitecto técnico, ¿que pasa? que no os ayuda para coordinar con vosotros los asuntos de ejecución de obra que deben estar prevenidos en proyecto?. No que creo que la obra sea tema de una sola persona, sino de un equipo formado por Arquitecto, Arquitecto Técnico (debe de ir de la mano), geologo (redactor del estudio geotécnico), etc..
Por lo tanto, entiendo que haya algunos arquitectos que no esten preparados para construir pues entiendo que debe apoyarse en su compañero de DF arquitecto técnico... cosa que muchas veces veo que el arquitecto va por un lado y el colega aparejador por otro.... y asi pasa luego.
Saludos.
Escrito por: El apa / 5 Junio 2010
jajajaja, esas no son leyendas urbanas! son casos reales! a mi me han pasado cosas así y creo que algunas peores!
planos con puertas que dan al vacío o contra una escalera.
plomeros (fontaneros) y arquitectos como locos demoliendo con una martillo electro neumático una columna portante por que les "molestaba para pasar un caño de calefacción"
arquitecto remitiendo un juego de planos equivocados
estructuras resistentes mal calculadas (de esas tengo montones)
el famoso caso del arquitecto invisible (lease montones de obras donde el arquitecto lo conoces y no lo ves nunca mas hasta terminar la obra),
escaleras dibujadas con escalones sobrantes (esta es memorable)
columnas porticas en el lugar donde van puertas y/o ventanas
puertas batientes que abren hacia una pendiente ascendente (de esta hasta me guarde una copia del plano, por que da risa de solo mirarlo)
podría estar todo el día contando viejas historias graciosas
saludos! Carlos.
Escrito por: carlos / 10 Junio 2010
Hola Apa, yo también opino lo mismo, todos se deben compenetrar y trabajar en equipo. Por degracia el aparejador de la obra no puede desempeñar su trabajo tal como debiera, pero eso quizás tiene que ver más con detalles de la puerta del vestuario para dentro... como suele decirse en fútbol. Aquí un lector de tu blog.
Bienvenido Carlos, gracias por tu visita, se ve que ya has pasado por bastantes más obras que yo, menudas historias... y eso seguro que sólo es una parte de lo que parece que puedes contar.
Saludos a todos.
Escrito por: Alvaro Carnicero / 10 Junio 2010
Dando una vuelta por acá, solo quise dejar constancia de mi visita y aportar un poco al tema... ¿Será que también te haga falta poner ladrillo por ladrillo o cargar las varillas estriadas y calientes de un piso a otro, en los días de verano?. Creo que el post es una casualidad de las circunstancias que te han llevado a la obra, por ende un envalentonamiento del arquitecto de pc que apenas descubre las delicias de la construcción, de cualquier manera una interesante reflexión autojustificativa.
Entiendo que somos un equipo y formamos parte de un grupo más amplio de individuos, con intereses y talentos diversos, de los cuales hacemos uso para el beneficio de los otros y de nosotros mismos. :p
Escrito por: Uises / 3 Julio 2010
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