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26 Septiembre 2010

Miénteme, o cómo te mueves por una obra

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Miénteme, o como te mueves por una obra

Me gusta la serie “Miénteme”(Lie to me), resulta interesante ese continuo estudio de los gestos humanos en busca de reacciones escondidas: odio, alegría, vergüenza, culpabilidad, sorpresa... me da la impresión de que en la serie son un tanto exagerados, se nota a la legua que muchos de esos gestos esconden una mentira, incluso antes de que lo adviertan los protagonistas de la serie. De todas formas las tramas se desarrollan de forma adecuada como para mantenerte entretenido hasta el final.

Desde que comencé mi andadura profesional, han sido muchas las ocasiones en las que de frente a alguien he tenido algo que discutir o negociar, a veces de forma muy dura, sobre todo cuando tiene que ver con dinero. En mi caso, cuando era responsable de la oficina de rehabilitación de un barrio, lo realmente importante era no mostrar debilidad evitando cualquier tipo de signo de incomodidad, dejando claro que la postura era esa y no había otra; como comúnmente se dice: si dabas la mano te agarraban el brazo.

De cualquier forma no me voy a presentar ahora como un negociador nato, capaz de sacar adelante la más difícil de las empresas, a veces también he perdido los papeles, sobre todo cuando el adversario se presentaba con una postura completamente irracional, llena de demagogia o fuera del ámbito de mis competencias, pidiendo favores que rompían la situación de igualdad con los demás peticionarios.

Ahora, en un ámbito completamente diferente, a pié de obra y haciendo prácticamente las labores de encargado de obra, son aún más numerosas las ocasiones en las que hace falta interactuar con albañiles, fontaneros, electricistas, “pladureños”, cristaleros… y además en un contexto muy diferente: no tienes una mesa entremedias, el tipo no ha hecho cola para que le atiendas e incluso eres tú el que va a por él, lo llamas por teléfono para insistirle, tienes que aguantarle las mentirijillas para sacarle algo a cambio que te beneficia, y, no sólo eso, sino que además los galones te los tienes que ganar, que en el caso de un tipo joven es aún más difícil. En estos meses de trabajo he descubierto ya varias aptitudes diferentes de las cuales sacar provecho.

El desparpajo: enfadarse tal cual no sirve de mucho, el desparpajo es más útil, menos previsible y deja al contrario en fuera de juego y reacciona mejor.

La prudencia: hay que dejarles trabajar, aguantar la posición hasta que les surge a ellos la duda o la pregunta, si no, es mejor no molestar. La frasecita oportuna, fuera de tiempo y lugar es una estrategia que a mí no me sale todavía. Quizás con la experiencia, algún día...

La previsión: si no me las sé todas, no encargo ninguna nueva tarea, las preguntas de los albañiles son las más difíciles de responder, mucho más que las de los arquitectos, los aparejadores o los project manager, y si no respondes adecuadamente al menos en lo fundamental del tajo, es como si te quedaras a medias.

La cara de póker: si el tipo que se supone que te tendría que haber suministrado un material o hecho un trabajo, no lo hace y empieza a dar vueltas a tu alrededor gesticulando, es mejor dejarle hablar, que se enrolle él sólo, hasta que termine, que se deje él solito en evidencia, a lo mejor de esta forma consigues más a la siguiente y por lo menos dejas claro que no te gusta que te tomen por tonto.

Es verdad que hay cierta falsedad en todo esto, no me gusta actuar, me gustaría ir relajado por la obra, viendo como todo discurre fácilmente, pero hay que tener en cuenta que se trata de organizar el trabajo de personas, cada cual con su propia forma de ser y actuar. Aprender a tratarlos es fundamental, siempre con respecto, aunque si hace falta, de vez en cuando con una dosis de ironía sin mala intención… a mí me funciona.

Escrito por Alvaro / 26 Septiembre 2010

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Comentarios

Genial Señor Carnicero, como siempre...

Me permito añadir alguna...

Sacar los papeles: Llegas a obra y ves que hay cosas que están donde no deberían... sacas los papeles y estos dicen que tarjeta roja.

Llamar al "linier": En todas nuestras obras hemos tenido la inmensa suerte de trabajar con aparejadores y aparejadoras estupendas que cuando nos han visto en apuros, que los hemos pasado, han venido en nuestra ayuda. Alguna nos ha dejado "sufrir" un rato antes de acercarse al rescate... hemos aprendido mucho en esos casos.

El modo "dentista": (de un chiste que no recuerdo pero que venía a ser que un paciente trincaba al odontólogo por los bajos recordándole que la mano no se movía hasta que terminara... o algo así): Si se salen de la raya (y no es demasiado grave, porque entonces hay que irse al modo papeles), tu dramatizas al máximo, y les haces saber que te has dado cuenta de la más sutil de las maneras. Ellos son lo suficientemente listos como para saber que antes o después te vas a salir tú. Y que entonces tampoco va a pasar nada...

Abrazos!

Escrito por: Miguel / 26 Septiembre 2010

Alvaro, ya vas viendo que al final todo es como una obra de teatro: Cada personaje en la obra (peon, oficial, encargado, pistola, chispas, etc....) actua y desempeña un papel para sus propios intereses.

Y es cierto, lo mejor es no perder los papeles porque entonces en ese campo estas perdido. LO mejor es tomarselo con serenidad pero con determinación.

Una vez me dijo un Proyect Manager de Realia, hombre muy sabio por cierto, "solo me enfado dos veces en la obra, el resto son solo debates". Pensando bien esa frase, cuanta razón tenia.

Animo Alvaro¡¡¡¡ Que tu puesto la verdad no es nada facil.

Un abrazo.

Escrito por: El apa / 26 Septiembre 2010

Qué elipse tan bonita.
Con sus focos y todo.
Saludos.

Escrito por: Fernando Sñanchez Sanz / 27 Septiembre 2010

Desde que colgué el post me siento más desenvuelto en la obra, debe ser porque cuando lo escribes lo interiorizas...

Gracias por vuestras aportaciones, sirven de mucha ayuda para ver otras estrategias de comportamiento.

Escrito por: Alvaro Carnicero / 28 Septiembre 2010

Personalmente, la obra es la parte dura de un proyecto, ese estira y afloja, negociar con clientes y contratistas, cada dia, cada fin de semana con la raya, pero bueno, si no, no habria arquitectura

Escrito por: hans kabsch / 17 Octubre 2010

Y si nada de eso funciona o hay algo que no cuadra y no sabes que es... la pregunta rescatando el desparpajo.
¿Cuantos sacos de arena entran en esa hormigonera?, ¿Alguien me ha cogido de la mesa la escuadra?, o... calculadora en mano... ¿cuantos metros de yeso habeis tendido en la mañana?. De inmediato te informarán de cosas que slo habríais averiguado por la llamada del cliente varios meses despues de terminada la obra

Escrito por: JC / 30 Octubre 2010

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